La piel no solo es el órgano más grande del cuerpo, sino también actúa como un escudo protector contra agentes externos, por ello su cuidado no es solo una cuestión de estética, sino una inversión a largo plazo en nuestra salud y bienestar general.
Tener una dermis sana nos defiende de agentes externos como bacterias, virus y radiación UV. Además, a través del sudor y la circulación sanguínea, mantiene nuestro cuerpo a una temperatura óptima y mantiene la hidratación interna.
La exposición por periodos de tiempo prolongados a la luz solar, una fuente natural de vitamina D, puede afectar su bienestar, causando quemaduras solares, elevar el riesgo de tener cáncer de piel y acelerar el envejecimiento prematuro, ya que los rayos ultravioleta (UV) pueden dañar las células de la dermis.
Grandes aliados de la piel y de la salud
Fuentes de juventud
Para mitigar estos efectos los expertos recomiendan la ingesta de antioxidantes, los cuales no solo favorecen la regeneración de la piel, sino también pueden fortalecer las defensas.Sin embargo, al hablar de antioxidantes muchos piensan primeramente en la vitamina C, puede que sea la más popular, pero hay muchos más que pueden ayudarnos a tener una apariencia joven y sana.
¿Qué son los antioxidantes y cómo actúan?
Estos compuestos “son sustancias que pueden prevenir o retrasar el daño a las células causado por los radicales libres, moléculas inestables que el cuerpo produce como reacción a las presiones del ambiente y de otro tipo”, reseña el portal Medical News Today.
Cabe destacar que el organismo es capaz de producir antioxidantes de forma endógena, para mitigar el efecto del estrés oxidativo, que se genera cuando el cuerpo no posee los antioxidantes necesarios para combatir a los radicales libres- lo cual destruye el colágeno, la elastina y otras proteínas causando arrugas, la pérdida de elasticidad, firmeza de la piel y la aparición de manchas.
Esta capacidad disminuye con el paso del tiempo acelerando el envejecimiento prematuro de nuestra piel, por ello es necesario completar y reforzar nuestros mecanismos de defensa naturales con alimentos ricos en este compuesto o a través del su uso tópico de productos como crema o tónicos.
Fuentes de juventud
Más allá de las vitaminas como la C y E los antioxidantes se presenta de distintas maneras en otros completos como lo son los polifenoles, algunos minerales, carotenoides o isoflavonas que ralentizan el cometido de los radicales libres.
Tener una dieta balanceada, rica en frutas y las verduras son las principales fuentes de este complemento, que en líneas generales se dividen en varios grupos: polifenoles, carotenoides y vitaminas de los grupos C y E. Estos se pueden ingerir de forma natural a través de los alimentos y la dieta mediterránea, que incluye frutas, verduras, cereales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, es una buena opción para surtir a nuestro organismo.
Vitamina A (Retinol): vegetales como la zanahorias, batatas, calabaza y en frutas como melón, mango y papaya.
Vitamina C: Entre las frutas, ricas en este compuesto destacan los cítricos, fresas, albaricoques, mango, moras, piña o ciruelas pasas; entre otros mientras que y las verduras son el tomate, las espinacas, el repollo, la coliflor, el brócoli o el perejil, el tomillo o la cúrcuma.
Vitamina E: Aceites vegetales como de girasol o germen de trigo, frutos secos, como la avellana, el pistacho o la almendra, aguacate, repollo son algunas de sus fuentes.
Minerales: Zinc (carnes rojas, magras y algunos mariscos), selenio (huevos, uvas, y plátanos), manganeso (avena, quinoa frijoles o lentejas), hierro (espinacas, brócoli o chocolate negro).
Polifenoles: Vino, aceitunas, té verde y té negro.
Flavonoides: Frutos rojos (fresas o cerveza), cebolla y puerros.
Carotenoides: Frutas y verduras de color naranja y amarillo, zanahoria, calabaza, naranja o mangos.
En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda comer al menos 400 g, o cinco porciones de frutas y verduras al día reduce el riesgo de desarrollar patologías como la diabetes, enfermedades cardíacas, entre otras.
Los expertos afirman que, la ingesta de antioxidantes debe ser de forma regulada, ya que su presencia excesiva en el organismo se puede generar un efecto contrario y acelerar el envejecimiento prematuro, elevar el riesgo de tener enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
No olvide
Para mantener una piel joven y saludable también es importante aplicar diariamente un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior, incluso en días nublados.