Tradicionalmente, el 14 de febrero ha sido la vitrina del afecto compartido, de las flores y las promesas hacia el otro. Sin embargo, en pleno 2026, estamos presenciando un cambio de perspectiva necesario: entender que el amor propio no es un acto de aislamiento, sino la base de cualquier relación saludable.
Debido a que no podemos ofrecer aquello que no cultivamos primero en nuestra propia intimidad, el bienestar emocional deja de ser un concepto abstracto para convertirse en el regalo más valioso que podemos entregarnos.
En esta edición especial, conversamos con Zoramar Oviedo, Consultora de Atención Plena, quien nos invita a descubrir que la cita más importante de este mes no está marcada en un restaurante, sino en el espacio de paz que logras construir dentro de ti.
A veces se confunde el amor propio con el egoísmo. ¿Cómo diferenciarlos para nuestra audiencia?
Zoramar Oviedo: Hay algo que es clave: el amor propio no es un lujo o un capricho, es una necesidad vital. Se basa en amarte, respetarte y entender que tus necesidades son importantes y no deben ser postergadas por los demás.
El respeto comienza “en casa”, y esa casa eres tú. Por ende, si te respetas y te escuchas, podrás hacer lo mismo con el prójimo de manera natural. Debemos permitirnos vernos como nuestra primera opción; eso no es egoísmo, es simplemente amor propio.
En tus artículos hablas de los «regalos que no se envuelven». ¿Es el amor propio el principal de ellos?
Z.O.: ¡Absolutamente! El simple acto de pararte frente al espejo, escucharte y entenderte ya es un regalo hermoso. A veces es tan sencillo como felicitarte por tus logros, sonreírte y ser amable contigo misma.
Es una invitación a estar plenamente consciente de lo importante que eres para ti y a ocuparte de tu bienestar en primer lugar. Desde pequeños nos enseñan a ayudar al de al lado, y está bien, pero antes de eso, debes ayudarte a ti misma. Eso es lo que lo convierte en un regalo que no necesita envoltura.

¿Qué rituales sugerirías para celebrar este día desde la introspección?
Z.O.: Es más sencillo de lo que creemos. Si te gusta leer, busca un buen libro; acércate a los lugares que amas. Leer mientras tomas un café o disfrutar de la naturaleza hace que todo vibre en energía positiva. La paz llega en ese momento de pausa, donde descubres que las «pequeñas cosas» en realidad son las más grandes.
A menudo se asocia el amor propio con la autocomplacencia. ¿Cuál es la diferencia entre ser duros con nosotros mismos y practicar un amor propio honesto?
Z.O.: Se trata de respeto y compasión. Hay días en los que querrás estar sola y otros acompañada, y entender ese estado de ánimo es amor propio.
Somos maravillosos aconsejando a otros, pero con nosotros mismos aparece la autocrítica severa. Debemos comprender que de los errores se aprende. Analizar por qué fallamos, soltar y liberar el alma de esas tensiones transforma el error en aprendizaje. Estar mal también es parte del proceso.
¿Cómo definiría el amor propio en cinco palabras?
Z.O.: Amabilidad, compasión, ternura, escucha activa y felicidad.
Celebrar el amor propio no es un acto de aislamiento, sino de honestidad. Este San Valentín, te invitamos a que el primer “te amo” del día sea frente al espejo. Porque al final del día, los vínculos que nos unen al mundo son tan fuertes como el vínculo que mantenemos con nuestro propio corazón.
Tras conversar con Zoramar Oviedo, queda claro que el amor propio no es un destino, sino un hábito que se cultiva en el silencio de nuestras pausas. Este 14 de febrero, recuerda que no necesitas esperar un ramo de flores para sentirte plena; la verdadera celebración comienza cuando decides ser tu propia prioridad.
Zoramar Oviedo Gallo.
CEO MINDFULNESS AT WORK LATAM
Instagram:@zoramaroviedo