En vacaciones las personas visitan la piscina, la playa o lugares abiertos donde la sobreexposición al sol puede elevar el riesgo de deshidratación en adultos y niños, quienes son vulnerables a sufrir mareos, dolor de cabeza, fatiga o desmayos.
La ingesta de agua, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser de un litro mínimo a diario, no solo se toma en estado puro, sino también a través de alimentos, que aportan el 20% del agua del cuerpo, para conservar la energía, a regular la temperatura corporal y a reducir la sensación de cansancio.
Algunas frutas, que aportando entre un 85% y 95% de líquido, son especialmente útiles en esta época porque contienen mucha agua y resultan fáciles de consumir en cualquier momento del día.

-
Sandía: es una de las frutas más hidratantes y refrescantes. También aporta vitamina A, C y potasio fortaleciendo las defensas, el sistema nervioso y aporta una sensación inmediata de frescura.
-
Melón: ligero, suave y rico en vitamina A y fibra, no solo ayuda a reponer líquidos, favorece la salud ocular, reduce la inflamación y mejora la salud cardiovascular e intestinal.
-
Fresas: además de hidratar, suman antioxidantes, Ácido fólico, vitamina C y puede reducir la presión arterial y los niveles de colesterol.
-
Toronja: contienen potasio, excelente para la salud cardiovascular. También tienen calcio, que fortalece los huesos, los dientes y aporta frescura en días de calor.
-
Durazno o melocotón: es bajo en calorías y aporta vitamina C, potasio y fibra, contribuyendo al equilibrio hídrico. mejora la digestión y mantiene el peso.
Estas se pueden ingerir en cualquier momento del día en jugos, en ensaladas o solas en trozos. Hidratarse bien no significa esperar a tener sed. La sed suele aparecer cuando el cuerpo ya empezó a descompensarse, así que lo ideal es anticiparse con pequeños hábitos durante todo el día.