Naomi Watts recibió el Premio Donostia durante la 74.ª edición del Festival de San Sebastián, un reconocimiento a más de tres décadas de trabajo en el cine. El galardón fue entregado por el director español J. A. Bayona, con quien la actriz trabajó en Lo imposible.
Un legado en el cine
La intérprete, nacida en Inglaterra y criada en Australia, llegó a Hollywood después de años de rechazos y dificultades para encontrar oportunidades. Su carrera cambió con Mulholland Drive (2001), de David Lynch, película en la que interpretó dos personajes y que la posicionó como una de las actrices más destacadas de su generación.

A partir de entonces, Watts construyó una filmografía diversa, alternando producciones comerciales con proyectos de autor. Participó en películas como La señal, 21 gramos, King Kong, Promesas del este y Funny Games. Por 21 gramos obtuvo su primera nominación al Óscar.
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Su segunda candidatura llegó por Lo imposible (2012), drama dirigido por Bayona en el que interpretó a María Belón, una mujer que intenta sobrevivir junto a su familia al tsunami ocurrido en el océano Índico. La actuación confirmó su capacidad para abordar personajes marcados por el dolor, la resistencia y la complejidad emocional.

Watts también ha desarrollado una importante carrera en televisión. Entre sus trabajos destacan Twin Peaks: The Return, La voz más alta, Gypsy, Vigilante y su participación en producciones de Ryan Murphy. En paralelo, ha asumido labores de producción y ha defendido historias centradas en personajes femeninos con mayor profundidad.
Durante su visita a San Sebastián, la actriz presentó La esposa perfecta, de Ben Shirinian, película basada libremente en un caso real y centrada en una mujer vinculada a un oscuro episodio de la historia. Para Watts, el proyecto representa otra oportunidad de explorar la identidad, el dolor y las zonas menos visibles de la conducta humana.
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El Premio Donostia reconoce así una carrera marcada por la perseverancia y la versatilidad. Lejos de limitarse a sus grandes éxitos, Naomi Watts ha utilizado cada etapa profesional para asumir riesgos, colaborar con cineastas de distintas generaciones y ampliar los registros de su interpretación.