Desde sus paseos por las calles de París hasta sus presentaciones en el escenario, Céline Dion ha cautivado con una propuesta de estilo que va mucho más allá de la moda. Su regreso a los escenarios parisinos no fue solo un reencuentro con su público: fue una declaración de estilo.
Desde la primera noche de su residencia en el Paris La Défense Arena, la cantante canadiense ha transformado cada cambio de canción en una oportunidad para lucir creaciones de alta costura y reafirmar su lugar como una de las artistas más influyentes en la relación entre música y moda.
Alta costura sobre el escenario
En esta oportunidad recordamos los atuendos que han convertido sus apariciones en toda una pasarela de Alta Costura que reflejan el talento de los grandes diseñadores.
En una de su noche la intérprete recuperó de su armario el vestidos Chanel para los Premios Oscar 1997.

El vestido, diseñado por Matthieu Blazy, ha sido confeccionado íntegramente a mano y enriquecido con un bordado especial realizado por el Atelier Montex, una de las casas de arte vinculadas a le19M.
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El estilismo se completa con unas joyas como el collar COMÈTE, pertenece a la primera colección de alta joyería de Gabrielle Chanel, una pieza emblemática creada en 1932 que recupera el espíritu de su look de 1997. La propuesta termina con unos zapatos de tacón de satén negro de Massaro, un acabado clásico que contrasta con el vestido.


La artista lució anteriormente un diseño similar, de la misma firma, confeccionado a medida en muselina y organza, inspirado en el histórico diseño “Poulenc” presentado por Christian Dior en 1950.

La elección no pareció casual: Dion ya había recurrido a la maison francesa en un momento igualmente simbólico, su actuación en la Torre Eiffel durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024.
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El vestuario acompañó la evolución emocional del repertorio. Para interpretar “My Heart Will Go On”, en una de sus presentaciones la artista eligió un conjunto de Schiaparelli diseñado por Daniel Roseberry, con detalles dorados y una referencia al legado de Elsa Schiaparelli.

Más adelante, apareció en un vestido bordado de Givenchy por Sarah Burton, rematado con un abrigo de plumas rosadas que elevó la puesta en escena a un registro casi operístico.

Dion también llevó una creación de Alaïa compuesta por un bustier escultural y una falda larga de caída fluida, una silueta que puso el foco en su presencia escénica y en la potencia de su voz.

No olvidemos la creación de Nicolas Ghesquière, director artístico de las colecciones femeninas de Louis Vuitton, que ha diseñó el conjunto con un largo cropped de la chaqueta, mientras que la falda rompe con cualquier idea de uniformidad mediante su pronunciada asimetría. Una forma diferente de llevar el negro con estilo.

Lejos de los focos y la majestuosidad del escenario, Céline Dion reconfirma su estatus de icono de estilo con una propuesta cotidiana igual de deslumbrante. Con la naturalidad que la caracteriza y una cercanía genuina hacia sus admiradores, la intérprete transforma el armario de diario en una lección de alta costura: una impecable curaduría de blusas fluida, jeans estructurados, faldas de corte impecable y blazers que elevan la distinción urbana al máximo nivel.
En Alaïa

En Givenchy

En Alaïa

En Loewe

En Phoebe Philo

En Givenchy por Sarah Burton
