Cada 19 de octubre, el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama invita a convertir la prevención en un hábito cotidiano. La conmemoración, impulsada por la Organización Mundial de la Salud, busca que la sociedad entienda que conocer el propio cuerpo, acudir a controles médicos y actuar ante cualquier señal inusual puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una oportunidad real de tratamiento.
El cáncer de mama es una de las principales causas de muerte oncológica entre las mujeres en el mundo, aunque también puede afectar a los hombres, que representan una pequeña proporción de los casos diagnosticados. En Venezuela, la enfermedad mantiene una presencia significativa: se estiman 85.503 casos nuevos de cáncer hasta el cierre de 2026, lo que equivale a 234 diagnósticos por día.
«En nuestra Sociedad Anticancerosa hay estadísticas que son el reflejo del estado Aragua y de Venezuela (…) el cáncer de mama ocupa el primer lugar con un 40% de los casos, seguido del cáncer de cuello uterino con un 30%», expresó el doctor Luis Ramos, director médico de la Sociedad Anticancerosa del estado Aragua.

Conocer el cuerpo es el primer paso
El autoexamen mamario no sustituye los estudios médicos, pero ayuda a familiarizarse con el propio cuerpo y a identificar cambios que merecen atención profesional. Entre las señales que deben motivar una consulta están la aparición de un bulto en la mama o la axila, alteraciones en la forma o el tamaño del seno, secreciones anormales por el pezón y cambios en la piel, como hundimientos, descamación o costras.

La mamografía continúa siendo la herramienta de detección más efectiva y puede complementarse con una ecografía cuando es necesario evaluar un hallazgo. Detectar la enfermedad en etapas iniciales aumenta notablemente las posibilidades de supervivencia y permite acceder a tratamientos menos invasivos, con mejores perspectivas de calidad de vida durante la recuperación.
Prevención, apoyo y resiliencia
Aunque no todas las causas son controlables, adoptar hábitos saludables contribuye a reducir el riesgo. Mantener un peso adecuado, realizar actividad física con regularidad, priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y grasas saludables, limitar el alcohol y evitar el tabaco son acciones que fortalecen el bienestar general.
El acompañamiento también importa. Enfrentar un diagnóstico implica miedo, incertidumbre y cambios profundos, por lo que el apoyo familiar, médico y emocional resulta esencial para sostener el tratamiento y recuperar la confianza. Prevenir, revisarse y acompañar no son gestos aislados: son formas concretas de proteger la vida.
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