Julie Andrews, la icónica actriz británica que dio vida a Mary Poppins, ha confirmado su retiro definitivo de la actuación frente a las cámaras a los 90 años, poniendo fin a una trayectoria de más de ocho décadas que la consolidó como una de las figuras más queridas de la historia del cine. La noticia llegó después de que la intérprete descartara su regreso para The Princess Diaries 3, explicando que «ha llegado el momento de dar paso a nuevas generaciones».
Una despedida con elegancia
Aunque abandona la actuación ante las cámaras, Andrews aclaró que no se retira por completo de la vida creativa. En los últimos años ha continuado vinculada al entretenimiento a través de la escritura, los audiolibros, los pódcast y diversos trabajos de doblaje, demostrando que su pasión por contar historias permanece intacta. Su despedida supone el cierre simbólico de una de las etapas más brillantes del Hollywood clásico.

Personajes que definieron generaciones
El nombre de Julie Andrews quedará ligado para siempre a algunos de los títulos más emblemáticos del siglo XX. En 1964 conquistó al público con Mary Poppins*, un papel que le valió el Oscar a la Mejor Actriz y la convirtió en un fenómeno mundial. Tan solo un año después protagonizó La novicia rebelde* (The Sound of Music), otro de los musicales más importantes de la historia del cine, consolidándose como una estrella internacional.
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Trayectoria impecable
A lo largo de las décadas también brilló en películas como Victor/Victoria, Cortina rasgada, 10, la mujer perfecta o The Princess Diaries, acercando su talento a nuevas generaciones de espectadores. Más recientemente, muchos jóvenes la han reconocido como la voz de Lady Whistledown en la exitosa serie Los Bridgerton

Reconocimientos sin precedentes
La carrera de Julie Andrews está respaldada por algunos de los reconocimientos más prestigiosos de la industria. La intérprete obtuvo un Oscar por Mary Poppins, acumuló siete Globos de Oro y recibió tres nominaciones a los premios Tony gracias a su trabajo sobre los escenarios. Además, en el año 2000 fue nombrada Dama del Imperio Británico por la reina Isabel II, un reconocimiento que puso en valor su extraordinaria contribución a la cultura y las artes.
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Un legado imborrable
Más allá de los premios y los récords, Julie Andrews deja una herencia artística difícil de igualar. Su elegancia, su carisma y una de las voces más reconocibles del espectáculo la convirtieron en un referente para varias generaciones de artistas. Ahora, a sus 90 años, la británica se aleja de los focos de la misma forma en la que construyó su carrera: con discreción, humildad y agradecimiento.