Lacoste convierte la pista Philippe-Chatrier en pasarela épica bajo niebla artificial sobre arcilla naranja, recreando el mítico partido René Lacoste 1923 en Deauville bajo lluvia torrencial. Aubrey Plaza, Kieran Culkin y Caleb McLaughlin observan desde gradas mientras Pelagia Kolotouros celebra herencia tennis francesa con narrativa climática resistente.

Las chaquetas reinterpretan el traje clásico de René en clave contemporánea: se amplían a proporciones oversize, pero conservan esa caída suave y desestructurada que les da movimiento y ligereza. Los pantalones, faldas y bermudas que las acompañan siguen la misma filosofía relajada, con siluetas holgadas y fluidas, solo que ahora se construyen en lanas técnicas laminadas pensadas para resistir la lluvia sin perder elegancia.

Esa idea de formalidad elevada se lleva al extremo con tops de cuello alto en materiales impermeables, que imitan la textura y el aspecto del cuero graneado. Al llevarse en total looks oversize, estos conjuntos crean una imagen poderosa y protectora: parecen armaduras deportivas sofisticadas, listas para enfrentarse a cualquier tormenta urbana sin renunciar al ADN deportivo-chic de la firma.
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La directora creativa de la marca quine toma como referencia el ‘Washed Out Game’ de René Lacoste en 1923, un partido de la Copa Davis interrumpido por la lluvia, donde los fans improvisaron soluciones para secar la pista, juega con tonos que evocan la lluvia y la tierra batida de Roland-Garros. Grises fríos, verdes agave, rojos óxido y toques de beige técnico dominan la paleta.

Además, los acabados reflectantes y transparencias mojadas contrastan con terciopelos cálidos y blazers suaves, creando un diálogo entre dureza y sensualidad, entre la cancha empapada y el glamour urbano.





