El sueño de calidad, no es un capricho, sino un pilar para cuidar nuestro bienestar física, mental y garantizar un mejor calidad de vida. Sin embrago, el estrés de la ajetreada rutina puede alterar este ciclo causando insomnio crónico, el cual según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a cerca de 40% de la población del planeta, quienes son vulnerables a sufrir deterioro cognitivo y demencia.
Este panorama también es el detonante de múltiples problemas de salud cardiovasculares, diabetes, gástricos y trastornos del estado de ánimo, entre otros. Según la OMS, dormir al menos 6-7 horas diarias previene estas dificultades.
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Regenera tu mente y cuerpo
Un buen descanso es como resetear el cuerpo y la mente: te recarga para rendir al máximo y mantiene todo en equilibrio, ya que estimula la regeneración de los músculos, tejidos, fortalece las defensas contra infecciones y regula hormonas para controlar peso y azúcar en sangre.
Además, reduce riesgos cardíacos bajando la presión arterial, la inflamación crónica, el cortisol, mejora el estado de ánimo, la concentración, memoria y creatividad al consolidar lo aprendido durante el día.
El sueño y la nutrición van de la mano
Lo que comes influye directamente en cómo descansas, y a su vez, dormir bien te ayuda a comer mejor. Pero, ¿cómo la dieta afecta el sueño? Estudios revelan que comer dos horas antes de irse a la cama ayuda conciliar el sueño.

Por otro lado, la evidencia muestra que una dieta, como la mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva mejora significativamente el descanso.
Nutrientes claves
Almendras y nueces: ricas en magnesio y triptófano, relajan músculos y promueven melatonina para un sueño profundo.
Kiwi y cerezas ácidas: contienen serotonina y melatonina natural, reduciendo despertares nocturnos y mejorando la calidad del descanso.
Salmón y huevos: aportan omega-3, vitamina D y triptófano, regulando ciclos de sueño y calmando el sistema nervioso.
¿Qué alimentos evitar?
Reduce cafeína, alcohol y comidas pesadas, ya que alteran la melatonina y provocan reflujo: quesos curados o carnes rojas tardan en digerirse y afectan la producción hormonal del sueño.
Tener un patrón nutricional balanceado es la clave para una óptima calidad de vida.