Benito Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, se sumó a la constelación de estrellas latinas que han protagonizado el show del medio tiempo en el Super Bowl, que durante décadas ha sido mucho más que la final del fútbol americano y se ha convertido en uno de los eventos televisivos más vistos del planeta, y en esta oportunidad se llenó de la esencia caribeña.

El puertorriqueño transformó -durante 13 minuto- el partido entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, que se disputó en el Levi’s Stadium de Santa Clara en California, en una fiesta llena de ritmos latinos con un espectáculo audaz cantando solo en español por primera vez en décadas.

Un escenario cultural e inmersivo
Ante los casi 70.000 asistentes a la final de la NFL el Conejo Malo, quien interpretó vario de su temas como «Tití me preguntó» recreó un Puerto Rico vivo y dinámico con sets que cambiaban cañaverales altos con trabajadores en pavas, que luego se habrían transitó hacia «La Marqueta» —un mercado neoyorquino lleno de piragueras y mesas de dominó—, evocó casitas jíbaras, barberías con boxeadores entrenando y culminó en una boda boricua auténtica, con un niño dormido sobre la mesa y señores absortos en sus cartas.
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El intérprete, quien rompió moldes con custom Zara total white en un look minimalista, compartió el escenario con otras celebridades como Karol G, Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», con el que recientemente marcó un hito en los Grammys donde se convirtió en el primer artista en los 68 años de historia de este galardón en ganar en la categoría de Mejor Álbum del Año con un disco en español.

Por su paste, Lady Gaga, en un giro inesperado, se sumó a la fiesta latina cantando «Die with a Smile» en salsa junto a Los Sobrinos, luciendo un vestido azulenco de Lulú Rose con broche de Flor de Maga —flor nacional puertorriqueña—. Su entrega vocal fusionó pop global con ritmo tropical, mientras la banda tocaba en rojo y azul, sellando un momento viral que rompió barreras culturales en el halftime más panamericano de la historia.

Mientras que leyenda boricua, Ricky Martin, interpretó «Lo que le pasó a Hawaii» con cuatro músicos puertorriqueños, vistiendo un look blanco holgado. Su energía caribeña elevó el medley de reggaetón primigenio, conectando generaciones ante 133 millones de espectadores globales.
