Apegada a su autodeterminación femenina —un principio que ha guiado sus pasos— la actriz Sonia Villamizar supo abrirle el camino a sus posibilidades artísticas. Está convencida de los avances sociales de la mujer. Ella misma se convirtió en protagonista del empoderamiento.
«Soy productora desde el año 2009 porque precisamente un día dije ´Necesito producir en el teatro las cosas que quiero realizar y no puedo quedarme esperando a que me llamen».
Con un verbo pulido en horas rigurosas de ensayos, Sonia Villamizar habla con la firmeza que tienen aquellos que pronuncian para que todos escuchen.

«Yo creo que la mujer de hoy aún se ve presionada por encajar en un estándar estético, sobre todo con lo que vemos en las redes sociales, donde no siempre se muestra la realidad», reflexiona quien supo advertir en su carrera artística que la independencia creativa era un mandato a cumplir. Así se convirtió en la hacedora de sus obras teatrales.
Tras una carrera sólida en las artes escénicas, ha depurado su oficio quedándose con la esencia: «Nuestra profesión tiene que ver mucho con la imagen. Es cierto. Como persona siempre me he aceptado y como profesional me he cuidado para respetar un escenario».

En este sentido, la artista —recordada en la televisión por su personaje de Pascuita en la telenovela Voltea pa´que te enamores (Venevision, 2006)— se enriquece con una ecuación: debe de las fuentes del conocimiento teatral y mental, agrega alimentos balanceados para su cuerpo y practica a diario actividades físicas.
Cuando crees en ti, no te comparas con nadie. Aceptas que hay mujeres más delgadas, más altas, más bellas y más jóvenes que tú. Pero todas somos únicas. Lo que tenemos es que aprender a mirarnos
«Hago ejercicios porque considero valioso verme y sentirme bien. Tengo el hábito de leer porque me gusta cultivarme. Procuro tener una actitud positiva ante la vida, escucho música y comparto con los míos».
«No le temo a los tratamientos»
«Envejecer es rudo», opina en medio de una risa casi desenfrenada. «Pero envejecer con dignidad es aceptarte, es quererte, es recordar y saber que tú también tuviste 20, 30 y 40, que estuviste joven, lozana, con el colágeno a millón, con toda la turgencia de esas edades y que ahora eres una mujer adulta igualmente bella».
Sonia Villamizar ha producido obras emblemáticas, entre las que se cuentan Toc Toc, Cónyuges y El método Grönholm.

Comprende que las expresiones faciales son herramientas de trabajo y por eso acepta las huellas que va dejando el tiempo en su cara. Admite que no le tiene miedo a los tratamientos quirúrgicos.
«Todo a su medida», puntualiza: «Nada de exageraciones o de transformarte en un ser que tú no reconozcas en el espejo. Yo, en mi caso, me pongo un poquito de bótox, me hago tratamiento no invasivo, radiofrecuencia con agujas, algunas vitaminas. Me he cuidado la piel con limpieza, hidratación, protección solar y el uso de buenos productos».
Seis afirmaciones personales
«La vitalidad es una cuestión de células, no de cédulas. A veces ves gente muy joven en la cédula y muy viejita en las células, y al revés. Se trata de una actitud frente a la vida. No de tener problemas, sino de cómo te paras frente a esos problemas».
«Después de los 50 llega la temida menopausia. Hoy día se habla más de eso; antes era un tabú. Hay terapias hormonales y creo que pueden tomarse, siempre y cuando consultes con tu ginecólogo».
Levantarme con un propósito es siempre muy importante para mí y debe serlo para todas las personas. Lo necesitamos para vivir, para garantizar la salud, la paz y la alegría
«A mí la menopausia me afectó un poquito las articulaciones. De hecho, me operé mi cadera, pero estoy muy bien porque me mantengo activa, haciendo ejercicios, moviéndome y la actitud es muy importante».
«Alimento mi espíritu y mi mente siendo una persona que ve siempre el vaso medio lleno y no medio vacío. Hago meditación, practico la respiración consciente, trato de estar en control de muchas cosas, de reírme muchísimo y de tener un balance en todo».

«Cuando te llega la madurez, te llega también una ganancia. Quizá no tienes la misma piel lozana y fresca, porque nunca será igual a cuando tenías 20, pero estás en una etapa hermosa, porque tienes más sabiduría».
«Hoy, cuando tienes 50 años o más, sigues siendo joven, no como la muchachita que fuiste, sino con la fuerza y las herramientas para comenzar a ser lo que tú quieras y de comerte el mundo, porque además naciste en Venezuela, un país de mujeres echadas para adelante, empoderadas y que han demostrado que el miedo solo se presenta para que lo venzas».
CRÉDITOS:
Entrevistada: Sonia Villamizar
Autor: Nestor Luis Llabasnero
Fotos: Alirio Vargas