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Viviana Gibelli: «La maternidad ha sido la mejor experiencia de mi vida»

«Mi cama es un espacio donde Aranza y Sebas se sienten protegidos»

«Desde los 26 años quise ser madre», confiesa Viviana Gibelli, la presentadora que, como ninguna otra personalidad mediática en Venezuela, ha sabido replicar su éxito televisivo en las plataformas digitales. Yo crecí en una familia donde las mujeres sentían la necesidad de ser madres. Lo logré a los 42 años y luego a los 44 años. Fue un cambio fundamental en mi vida».

«Creo que toda mujer cambia con la maternidad. Mi vida es más feliz con mis hijos. Ellos llegaron para enseñarme una perspectiva distinta. Me han hecho ver todo más profundo y al mismo tiempo más ligero».

Viviana Gibelli mantiene el mismo entusiasmo por la vida que la distinguió en aquellos días de 1987, cuando era una estudiante de Medicina y debutara como animadora de Complicidades, un programa matutino en el que lució cómoda desde su llegada.

«Ninguna madre está preparada para el nido vacío»

Enseguida, su personalidad infatigable la llevó a plantearse otros desafíos. Abordó el canto, los dramáticos, los musicales y la producción teatral, áreas en las que no dejó dudas de su talento artístico.

Su vida profesional ha sido franca, de cara a la audiencia. También su lado personal. Y fue esa empatía con el público lo que hizo que el país estuviera a su lado en 2009 cuando coronó su sueño materno con una niña llamada Aranza Sofía Akinin Gibelli, hoy de 17 años. En 2011 llegaría Sebastián.

«La maternidad es tan compleja y retadora. Te hace cuestionarte y al mismo tiempo te hace perdonarte», reflexiona la productora de su canal de YouTube, red social donde la acompaña cada domingo una comunidad digital que ella llama vitubers, en alusión a su nombre.

«Yo siempre quise tener más hijos, pero me divorcié; si no, hubiese tenido cuatro. O hubiera buscado unos morochos a los 46».

«Yo creo que mi maternidad llegó en el momento en que tenía que llegar, ha sido la mejor experiencia de mi vida», dice para inmediatamente asegurar: «La mujer está hecha para maternar. Es nuestra naturaleza. Si no es con hijos propios, entonces con hijos adoptados, con sobrinos o con los niños en general».

Los hijos de Viviana Gibelli han crecido bajo el escrutinio público, algo que la misma animadora admite: «Son figuritas públicas y ellos se han ido dando cuenta porque salen a la calle y la gente los trata con amor, los bendicen, les dan cariño. Han terminado acostumbrándose».

Sin embargo, más allá de los reflectores, Viviana abre el abanico de posibilidades para que tanto Aranza como Sebastián consigan su propia identidad sin el foco de los medios: «Uno como madre tiene que dejarlos ser».

«Las madres venezolanas son intensas y aguerridas»

«Yo no soy una mamá que impone, soy una mamá que enseña. Por ejemplo, les enseño cuál es el valor de la familia, que para mí es fundamental. Mis hijos saben que la familia tiene un lugar especial. Que la familia se puede pelear, pero al día siguiente se reconcilia. Que en la familia no hay problemas por dinero. Que la familia se busca y está presente. Mis hijos lo han entendido».

Y cuando se trata de dejarlos volar, apela a su instinto sin desmeritar que, en ocasiones, los temores la embargan como madre.

«Ellos te dejan saber dónde se sienten cómodos y dónde no. Tenemos que respetar eso. Es como si un hijo no tiene habilidades en las matemáticas y uno insiste en que saque 20. ¡No! Es malo en matemáticas y punto. A lo mejor es muy bueno en castellano y es ahí donde el padre debe fortalecer. Con mis fallas, los he ido criando y creo que no lo he hecho tan mal».

Viviana Gibelli construye recuerdos con sus hijos en cada viaje de vacaciones

Heredera de una escuela de televisión perfeccionista, esta figura estelar de los medios, caracterizada por su imagen impecable, sostiene que su rol materno ha hecho que a ratos desatienda su cuidado personal.
 
«Lo bonito es que cuando caes en cuenta de tu descuido, vuelves a ocuparte de ti. Los hijos tendrán el primer lugar siempre, pero uno no puede abandonarse porque sería abandonarte como mujer. Creo que las mujeres me entenderán este tema».

Las madres también fuimos adolescentes. Podemos entender las hormonas y la rebeldía de la adolescencia porque vivimos esa etapa. Pasamos por nuestra independencia, el primer novio, el primer esposo, el primer día de universidad. Lo que tienes que hacer es no olvidarlo y recordarlo cuando te toque enseñar a tus hijos

Con respecto a los hábitos digitales de los adolescentes, uno de los «innegociables» es el tiempo en familia y la comunicación. Cuando se meten en su mundo, Viviana Gibelli los trae de vuelta a tiempo y lugar presentes.

«Nos vamos a la mesa sin teléfono y hablamos. O nos sentamos a ver juntos algo en YouTube, aunque sean cosas cortas, porque el nivel de atención de los jóvenes ha disminuido».

Como referencia de lo que opina, la también actriz cuenta la anécdota que vivió con sus hijos cuando vieron juntos un episodio de KaIna, una telenovela que protagonizara en 1995.

«Yo les enseñé a mis hijos una escena donde aparezco y ellos me dijeron: `Pero mamá, por Dios, qué escena tan larga´. Y los entiendo porque ahora las escenas de una serie para chamos duran algo así como 15 segundos».

«Desde los 26 años quise ser madre»

Dice que otro de los «innegociables» son las llegadas tardes a casa. En eso, su rol materno prevalece. «No pueden amanecer porque no les toca a esta edad. Cada etapa tiene su tiempo. Si uno, como madre, puede frenar algunas cosas en este mundo que va tan rápido, sería un beneficio para los hijos. Yo también quise acelerar mi vida y tuve unos padres que me frenaron. Eso lo repito como madre».

Dedicada con exclusividad a sus hijos, Viviana no experimenta culpas como madre. «Yo les he dado todo el tiempo del mundo. Soy una madre que siempre estoy. Cuando no he estado, ellos lo han entendido. Con mis hijos yo no manejo la culpa. No existe. Sé la importancia de ser una madre presente y lo he sido».

Mis hijos me han visto caer, levantarme, estar bien, estar triste, estar preocupada y seguir adelante. La vulnerabilidad es un sentimiento y un derecho que tienen las madres de manifestar a los hijos

«¿Que cómo manejo la idea del nido vacío? La manejo muy mal», se ríe. «Lo pienso y digo `Ay no´. No lo veo todavía. Aranza ya tiene un novio. Sebastián ha tenido una muchacha. Comienzan a hacer sus vidas. Yo creo que el secreto con el nido vacío es que, cuando eso pase uno no esté vacío, uno tenga cosas con qué llenarse uno mismo. Tus hijos estarán siempre. En el fondo, creo que ninguna madre está preparada para el nido vacío, para desprenderse de ellos».

Mientras eso no ocurra, Viviana, Aranza y Sebastián continúan sumando recuerdos en familia, llenando la memoria con experiencias cotidianas gratificantes.

«No soy una mamá que impone, soy una mamá que enseña»

«Me gustaría congelar los momentos cuando ambos van a mi cama y se quedan dormidos. O se quedan durante horas viendo lo que les gusta de la televisión. Ellos crecen contigo y se siguen metiendo en tu cama porque es un espacio donde se sienten protegidos».

Viviana Gibelli cree que la maternidad es un gran desafío para la mujer. Un reto para el cual la mujer debe estar preparada. «Uno no puede ser una niña criando un niño. Uno tiene que madurar porque si no, la maternidad te hace madurar de golpe y dejas de vivir etapas». También acepta que la sabiduría de la vida ofrece herramientas para ejercer la maternidad.
 
«Como dicen por ahí, `Todo niño llega con un pancito debajo del brazo´. Pero soy de las que piensa que es mejor tener una base económica. La maternidad tiene sus retos y hay que ayudarse un poco».

Viviana Gibelli con sus hijos Aranza y Sebastián en Japón

Este principio lo aprendió en su casa cuando era una niña. Desde el hogar donde se crió en Caracas, aprendió el valor de la autogestión, entendiendo que la responsabilidad económica no solo es de los hombres.

«Venezuela es un país levantado por mujeres, soportado por mujeres», lo dice a modo de gratitud por el suelo donde nació. «Ser mujer y mamá venezolana es una cosa que no tiene palabras.  En general, es el mismo espíritu en las madres latinas, pero las venezolanas somos mucho más apegadas a nuestros hijos. Me siento orgullosa de ser una mamá tan resteada, tan sabrosa, tan intensa, tan profunda. Así somos nosotras las madres venezolanas».

 
Coordenadas:
 

Viviana Gibelli
@VivianaGibelli

Texto: Néstor Luis Llabanero
@NestorLuisLlabanero

Fotografías: Guillermo Felizola
@GuilleFelizola

Jonathan Jarrín Paludi 
@Petit.road

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