Durante siglos, los tacones han sido mucho más que un simple accesorio de moda. Pero estos no nacieron en el armario femenino, ya que al principio, los jinetes persas los usaban para mejor apoyo en los estribos; luego, la aristocracia europea —y sobre todo Luis XIV— los adoptó como marca de estatus y poder. Con el tiempo, esta pieza dejó de ser un símbolo masculino y pasó a ser un ícono de las mujeres, cargado de elegancia y actitud.

Elegancia que se siente al caminar
En el armario femenino, los tacones estilizan la silueta, alargan visualmente las piernas y cambian la manera en que se proyecta la figura. Modifican la postura, elevan el porte y aportan sofisticación, por eso siguen siendo protagonistas en cenas, reuniones, celebraciones y alfombras rojas.
Su valor no está solo en la altura, sino en el diseño
Tacones finos con vestido midi, para una silueta elegante y limpia.
Sandalias de tiras con falda, para un efecto más nocturno.
Tacón ancho con pantalón recto o sastre, para un aire moderno y poderoso.
Stilettos con jeans rectos y blazer, para un contraste chic entre lo casual y lo sofisticado.
Zapatos de color intenso con prendas neutras, para dirigir toda la atención a los pies.

