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Determinar un lugar seguro en cada habitación (por ejemplo, debajo de un mueble resistente, contra una pared interior).
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Definir cómo y dónde se reunirán con familia, amigos o vecinos después del terremoto.
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Practicar junto con el adulto mayor ese plan, de forma calmada y sin presión.

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Agua
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Alimentos no perecederos
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Alcohol
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Una manta
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Algodón y Gaza
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Yodo
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Guantes de látex
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Linterna
En el momento del sismo, cada segundo cuenta. Aquí es donde tu calma se convierte en su mejor medicina.
Si tiene movilidad activa guíalo con voz firme y serena hacia la zona de seguridad. Ayúdale a adoptar la postura de protección: agacharse, cubrirse la cabeza con los brazos (o un cojín) y sujetarse de algo firme.
Si usa andadera o silla de ruedas:
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Frena las ruedas del equipo inmediatamente.
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Pídele que se incline hacia adelante lo más que pueda.
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Cubre su cabeza y cuello con un cojín, una manta pesada o tus propios brazos si es seguro.
Si está en cama y no puede moverse: No intentes cargarlo durante la sacudida (ambos podrían caer). Coloca almohadas y mantas gruesas sobre su cabeza y cuerpo para protegerlo de posibles desprendimientos del techo, y colócate a su lado protegiéndote también.
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Mantente cerca y explicarle qué está pasando en pocas frases: “Es un terremoto, vamos a estar seguros aquí”.
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Cuidar su respiración y estado emocional
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Si está muy ansioso, acompañarlo con respiraciones lentas.
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Evitar comentarios dramáticos, noticias excesivas, gritos y no juzgar sus reacciones.
Si el adulto mayor utiliza prótesis auditivas (audífonos), el ruido del sismo, las alarmas y los gritos pueden aturdirlo o causarle pánico auditivo. Hay que recordar regular el volumen de sus dispositivos o retirárselos momentáneamente si nota que el ruido lo desborda
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Ayudar con sus necesidades básicas
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Permitir que tome sus medicamentos según lo indicado.
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Ofrecer agua y alimentos sencillos, sin presionar.
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Asegurar abrigo, especialmente si hay frío o la temperatura ha bajado.
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Si usa equipo que requiere electricidad (oxígeno, etc.), verificar si hay generador o solución alternativa.
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Mantener conversaciones tranquilas, sin bombardear con noticias o detalles dramáticos.
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Apoyo en la recuperación y el día a día