La princesa Astrid de Noruega falleció este viernes, 11 de septiembre, a los 94 años, apenas dos días después de asistir al funeral de su hermano, el rey Harald V. La Casa Real noruega confirmó la noticia y señaló que el rey Haakon VIII recibió con profundo pesar la muerte de su tía.
“La princesa Astrid siempre mostró especial interés por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso”, ha señalado el rey Haakon en un comunicado difundido por la Casa Real noruega.
El monarca escandinavo ha afirmado que su tía “representó a la Casa Real con calidez y dedicación”. “A los 22 años, tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Martha”, ha recordado.
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Astrid había permanecido hospitalizada durante más de seis meses por complicaciones derivadas de una neumonía. Aunque recibió el alta en agosto, su estado de salud era delicado y acudió al funeral de Harald en silla de ruedas, sin formar parte del cortejo oficial. Esa fue su última aparición pública.

Tras la muerte de la princesa, la familia real destacó su lealtad, calidez y compromiso con la institución. Astrid asumió desde muy joven un papel central en la representación de la Corona y ejerció como primera dama después del fallecimiento de su madre, la princesa heredera Märtha. También fue reconocida por su interés en la inclusión y el cuidado de las personas más vulnerables.
El rey Haakon VIII la describió como una mujer dedicada, cercana y de espíritu contagioso, además de un importante apoyo para su padre y para toda la familia real. Como señal de duelo, las banderas del Palacio Real fueron izadas a media asta.