Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
INICIO / VIVIR MEJOR / BIENESTAR / Del miedo a la calma: apoyo a adultos mayores en crisis

Del miedo a la calma: apoyo a adultos mayores en crisis

Acompañarlos en una emergencia les brinda seguridad y resguardo
Luego del impacto de un sismo, el miedo y la desorientación pueden desbordar a cualquiera, pero en la tercera edad el impacto emocional cala de forma más profunda. 
 
El estrés, la incertidumbre y la sensación de vulnerabilidad pueden generar ansiedad, angustia e hasta revivir recuerdos traumáticos, lo que aumenta su malestar emocional. En este contexto, acompañarlos no solo significa proteger solo su salud, sino también brindar contención, calma y esperanza, para que puedan transitar la situación con mayor estabilidad y bienestar.
 
Es por eso que priorizar la salud mental y brindar un acompañamiento afectivo al adulto mayor no es un extra, sino una necesidad vital para evitar crisis mayores. 
 
Pasos prácticos para acompañar y contener
 
Recuperar el equilibrio lleva tiempo, pero podemos empezar con pequeñas acciones diarias para calmar el sistema nervioso y recobrar el control:
 
Prevenir es calmar
 
Antes del sismo es importante conocer sus necesidades reales: dificultades de movilidad, visión, audición, uso de medicamentos, oxígeno, tanques, sillas de ruedas, entre otros.
 
Hacer un plan de emergencia sencillo
 
  • Determinar un lugar seguro en cada habitación (por ejemplo, debajo de un mueble resistente, contra una pared interior).

  • Definir cómo y dónde se reunirán con familia, amigos o vecinos después del terremoto.

  • Practicar junto con el adulto mayor ese plan, de forma calmada y sin presión.

Permitir que las personas expresen su miedo reduce su carga emocional
 
Preparar provisiones y mochila de seguridad con insumos básicos:
  • Agua 

  • Alimentos no perecederos 

  • Alcohol 

  • Una manta 

  • Algodón y Gaza

  • Yodo

  • Guantes de látex 

  • Linterna 

Adaptar el entorno y despejar los objetos que puedan caer durante el sismo en impedir la evacuación.
 
Proteger con firmeza

​En el momento del sismo, cada segundo cuenta. Aquí es donde tu calma se convierte en su mejor medicina.

Si tiene movilidad activa guíalo con voz firme y serena hacia la zona de seguridad. Ayúdale a adoptar la postura de protección: agacharse, cubrirse la cabeza con los brazos (o un cojín) y sujetarse de algo firme. 

Si usa andadera o silla de ruedas:

  • ​Frena las ruedas del equipo inmediatamente.

  • ​Pídele que se incline hacia adelante lo más que pueda.

  • ​Cubre su cabeza y cuello con un cojín, una manta pesada o tus propios brazos si es seguro.

Si está en cama y no puede moverse: No intentes cargarlo durante la sacudida (ambos podrían caer). Coloca almohadas y mantas gruesas sobre su cabeza y cuerpo para protegerlo de posibles desprendimientos del techo, y colócate a su lado protegiéndote también.

  • Mantente cerca y explicarle qué está pasando en pocas frases: “Es un terremoto, vamos a estar seguros aquí”.

  • Cuidar su respiración y estado emocional

  • Si está muy ansioso, acompañarlo con respiraciones lentas.

  • Evitar comentarios dramáticos, noticias excesivas, gritos y no juzgar sus reacciones.

Si el adulto mayor utiliza prótesis auditivas (audífonos), el ruido del sismo, las alarmas y los gritos pueden aturdirlo o causarle pánico auditivo. Hay que recordar regular el volumen de sus dispositivos o retirárselos momentáneamente si nota que el ruido lo desborda

3. Después del terremoto: apoyo inmediato
 
Revisa con cuidado si tiene golpes o heridas y pregúntale con calma si siente dolor, mareo o desorientación. Ante cualquier señal de alarma, llama a emergencias de inmediato.
  • Ayudar con sus necesidades básicas

  • Permitir que tome sus medicamentos según lo indicado.

  • Ofrecer agua y alimentos sencillos, sin presionar.

  • Asegurar abrigo, especialmente si hay frío o la temperatura ha bajado.

  • Si usa equipo que requiere electricidad (oxígeno, etc.), verificar si hay generador o solución alternativa.

  • Mantener conversaciones tranquilas, sin bombardear con noticias o detalles dramáticos.

  • Apoyo en la recuperación y el día a día

Mantener rutinas
 
Ayudar a respetar horarios de sueño, alimentación y actividades habituales. Involucrarlo en tareas sencillas que le permitan sentirse útil y con control.
 
 
Coordinar acompañamiento con familiares, vecinos, amigos para no dejarlo solos.  Si hay señales de ansiedad grave, insomnio, tristeza intensa o cambios de comportamiento acude a un especialista.
 
En un entorno donde la incertidumbre se intensifica, el apoyo emocional y la presencia cercana pueden convertirse en un refugio que ayuda a que las personas mayores transiten la crisis con mayor seguridad, confianza y bienestar.
 

Estampas recomienda