Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
INICIO / VIVIR MEJOR / PAREJA / La importancia de construir proyectos compartidos en pareja
Construir en pareja pequeños momentos que fortalecen el amor

La importancia de construir proyectos compartidos en pareja

Cuando hablamos de tener proyectos en pareja solemos pensar en cosas grandes: tener un hijo, comprar una casa, hacer un viaje importante, montar un negocio o emprender alguna inversión juntos. El problema es que, planteado de esa manera, tener un proyecto compartido puede sonar bastante abrumador. Quizás ya tuvieron los hijos que querían tener o decidieron que ese camino no forma parte de sus planes, están perfectamente bien con la casa en la que viven, tienen intereses profesionales diferentes o simplemente el presupuesto actual alcanza para otras prioridades. ¿Significa eso que ya no tienen nada que construir juntos?

Por supuesto que tienen. Quizás el error está en pensar que para sentir que estamos construyendo algo como pareja necesitamos embarcarnos en una decisión enorme que comprometa nuestros ahorros, nuestro futuro o los próximos veinte años de nuestra vida.

Podemos decir “estoy en pareja” o “tengo una relación”, pero vale la pena preguntarnos cómo se simboliza eso en nuestra cotidianidad. ¿Qué cosas existen porque somos nosotros dos? ¿Qué espacios hemos creado que pertenecen realmente a la pareja y que van más allá de compartir una casa, pagar cuentas, criar a los hijos o cumplir con las responsabilidades de todos los días?

Crear pequeños proyectos compartidos puede tener un enorme valor precisamente porque abre un espacio para ese “nosotros”, y hacerlo puede ser muchísimo más sencillo de lo que imaginamos.

Pequeñas metas para fortalecer el vínculo

Pueden decidir, por ejemplo, leer un libro juntos. Tres noches a la semana uno lee mientras el otro escucha, pueden turnarse, detenerse a comentar algo cuando les provoque o simplemente disfrutar de la historia. Durante algunas semanas habrá un libro que los dos estarán descubriendo al mismo tiempo y probablemente aparecerán conversaciones que jamás habrían tenido sin él.

Lea también: Dependencia económica en la pareja

También pueden proponerse aprender a cocinar un tipo de comida que ninguno domine. Buscar recetas, comprar los ingredientes, equivocarse estrepitosamente con alguna, encontrar otra que les quede espectacular y terminar teniendo “su” plato. O pueden pintar cada uno un cuadro para una pared de la casa, aunque ninguno sepa pintar. De pronto ese espacio tendrá algo que hicieron ustedes y que cuenta una pequeña parte de su historia.

El proyecto puede ser aprender un estilo de baile, comenzar algún tipo de ejercicio juntos, sembrar algo y verlo crecer, armar un álbum con fotografías de los últimos años, aprender otro idioma, restaurar un mueble, hacer un curso, componer una canción aunque el resultado jamás merezca salir de la sala de la casa o proponerse conocer poco a poco determinados lugares de su propia ciudad.

Este acto fortalece la complicidad y el trabajo en equipo

El resultado importa, pero también importa todo lo que ocurre mientras llegan hasta él. Aparecen conversaciones, bromas internas, decisiones, expectativas, recuerdos y la satisfacción de poder decir: “Esto lo hicimos juntos”.

Más allá de la logística cotidiana

Porque construir una vida en pareja también necesita experiencias que existan por el simple placer de compartirlas. Si toda nuestra energía conjunta está destinada a resolver responsabilidades, fácilmente podemos convertirnos en un excelente equipo operativo y dejar cada vez menos espacio para sentirnos pareja.

Tener objetivos claros evita que la relación caiga en la rutina

Los pequeños proyectos introducen algo distinto: expectativa. Hay algo que esperar, algo sobre lo que conversar, algo que continuar el jueves, algo que todavía falta terminar y que pertenece a ambos.

Lea también: Decidir con lo que tienes

Y quizás esa sea una forma mucho más amable de pensar en los proyectos de pareja. Un proyecto compartido tampoco necesita cambiarles la vida. Puede simplemente enriquecer la vida que ya tienen.

No tiene que ser caro, complejo, abrumador ni extraordinario. Puede ser bonito, sencillo y profundamente constructivo.

La pregunta entonces cambia. En lugar de preguntarse cuál será el próximo gran paso de la relación, quizás puedan sentarse un día y preguntarse algo bastante más divertido: ¿qué nos gustaría construir juntos ahora?

Atenea Anca en Redes Sociales: Instagram: @clinipareja | Web: www.clinipareja.com

Estampas recomienda