Un sismo no solo sacude el suelo, también hackea nuestro sistema interior. Tras el movimiento, es normal quedar en un estado de «hiperalerta» que se traduce en tensión corporal, ansiedad y un pico de cortisol (la hormona del estrés). En días así, tu plato es tu mejor aliado: lo que comes puede encender o apagar esa alarma biológica, ayudándote a recuperar el centro y sostener la calma desde adentro.
Comfort food real: Nutrientes que bajan el cortisol
Pescados. Aportan ácidos grasos omega-3 (como el salmón, las sardinas o el atún), proteínas de calidad y vitamina D; son esenciales para desinflamar el organismo y proteger las funciones cerebrales bajo presión. Se pueden consumir a la plancha, al horno o en ensaladas frescas.
Frutos secos. Contienen omega-3, magnesio, grasas saludables y vitamina E (como las nueces, almendras y avellanas); actúan como un escudo antioxidante que regula la respuesta del cuerpo ante el estrés. Son ideales para comer en puñados como merienda, picaditos sobre la avena o en barritas caseras.
Cambur. Rico en potasio, vitamina B6 y energía rápida; ayuda a relajar los músculos y a favorecer un mejor estado de ánimo. Se puede comer solo, en batido o con avena.

Espinaca. Es alta en magnesio, hierro y antioxidantes; contribuye a la relajación y al buen funcionamiento del organismo. Puede consumirse en ensaladas, sopas o salteada.
Huevos. Contienen proteínas de alta calidad y triptófano, un aminoácido relacionado con la producción de serotonina. Son útiles en desayunos, hervidos, revueltos o en tortillas.
Avena. Aporta carbohidratos complejos, fibra y vitaminas del grupo B; ayuda a mantener la saciedad y a estabilizar la energía. Se recomienda en desayuno, con fruta o en preparaciones suaves.
Chocolate oscuro. Tiene cacao, antioxidantes y compuestos que favorecen la sensación de bienestar. Puede comerse en pequeñas porciones, como acompañante o merienda.
Infusiones de hierbas. Como manzanilla o toronjil, suelen tener un efecto relajante y reconfortante. Se toman calientes, sin exceso de azúcar y en momentos de descanso.
Los componentes de estos nutrientes actúan en conjunto para ayudar al cuerpo a mantener un metabolismo saludable, niveles de energía adecuados, la relajación y un buen estado de ánimo en general.
¿Qué evitar comer?
Es importante no ingerir alimentos ricos en azúcar y grasas procesadas, como dulces de panaderías, galletas, gaseosas o embutidos, que pueden aumentar la irritabilidad y el cansancio.
En situaciones posteriores a un sismo, comer bien no resuelve el estrés por completo, pero sí puede ayudar a sostener el cuerpo y a recuperar un poco de calma. Lo ideal es optar por alimentos sencillos, hidratación suficiente y horarios regulares, sin caer en los excesos.