José Antonio Carmona Carmona, conocido como Pepe Habichuela, uno de los grandes nombres de la guitarra flamenca, ha muerto a los 81 años en Madrid, según informaron medios de comunicación.
De Sacromonte a los grandes escenarios
Su historia artística comenzó en las cuevas del Sacromonte, donde descubrió la guitarra en el entorno flamenco de su familia. Con apenas 16 años se trasladó a Madrid, donde empezó a tocar en tablaos y a acompañar a cantaores de referencia como Juanito Valderrama, Pepe Marchena y Camarón de la Isla.
Ese aprendizaje temprano marcó el estilo de Habichuela: un toque sobrio, elegante y profundamente enraizado en la tradición, pero siempre abierto a nuevas búsquedas. Su nombre quedó ligado a una forma de tocar que respetaba la esencia del flamenco sin renunciar a la innovación.
La huella de Enrique Morente
Uno de los capítulos más importantes de su carrera fue su colaboración con Enrique Morente, con quien firmó grabaciones esenciales como Despegando y Homenaje a Don Antonio Chacón. Esa alianza amplió el horizonte del flamenco y dejó discos considerados hitos dentro del género.

También desarrolló una trayectoria como solista con trabajos como A Mandeli, Habichuela en rama y Yerbagüena, además de colaboraciones con músicos de otras tradiciones, lo que reforzó su papel como puente entre el flamenco y otras músicas del mundo. Su obra muestra a un guitarrista que entendía la tradición como un punto de partida, no como un límite.
Un maestro de varias generaciones
Pepe Habichuela pertenecía a una de las sagas más influyentes del flamenco y dejó una herencia artística que alcanzó a su familia y a varias generaciones de guitarristas. Su influencia se extendió más allá de los escenarios: fue reconocido como un maestro del acompañamiento al cante y como una voz clave en la renovación del género.