«Llevaba un par de años coqueteando con la idea de regresar, motivado por la nueva mentalidad del venezolano, distinta a la de los últimos años. Esa es la razón principal de mi regreso», confiesa el actor, guionista y director Albi De Abreu, quien ha fijado residencia en Venezuela, el país donde nació y del que se había ido buscando desarrollarse.
Su optimismo sobre el inmediato futuro hace que Albi manifieste su empatía por aquellos que buscan reconstruir el país desde su propio ámbito profesional. En su caso, desde lo artístico, suturando heridas que está seguro pueden sanar con propuestas teatrales, televisivas, radiales y cinematográficas.
«Conseguí una generación que ha pasado por mucho sufrimiento y conseguí un país que quiere un futuro distinto, con tranquilidad y esperando desarrollarse con sus propias habilidades y logrando sus propios objetivos», opina.
Antes de marcharse de Venezuela, Albi De Abreu consolidó un trabajo frente a las cámaras de televisión y el cine.

En televisión, producciones como La mujer de Judas, Mariú, La soberana, Angélica Pecado, Los misterios del amor, Los secretos de Lucía y La mujer perfecta contaron con su talento.
En Venezuela me he conseguido con una generación diferente, que desea trabajar y dejar en un segundo plano la diatriba política
Fuera del país, formó parte de los exitosos proyectos El comandante, Cumbia Ninja, La querida del Centauro, Por amar sin ley (2), Luis Miguel, la serie, entre otros.
En el cine venezolano se recuerda su participación en los largometrajes Puras joyitas, Miranda regresa, La hora cero, Saluda al diablo de mi parte, El manzano azul y La noche de las dos lunas.
¿Se parece la Venezuela que dejaste a la que encontraste?
No, no se parece. Hay una Venezuela que ha aprendido lastimosamente por un camino tortuoso, pero también entendió que no necesitaba líderes. Los venezolanos de ahora estamos conscientes de que si nos apoyamos y colaboramos entre nosotros mismos podemos logar el país que queremos.
¿Por dónde te habla el país posible?
Quisiera hacer un énfasis en estos chamos nuevos que han comenzado en start up (empresas emergentes), que han visto una oportunidad en el país, desenvolviéndose en el plano tecnológico. Eso habla de una generación invencible que viene y que ya está sucediendo.

¿Qué te ofrece este momento venezolano para tu proyecto artístico?
Estuve mudado de Venezuela, residenciado en cinco países, viviendo como si fuese un personaje de una película road movie, que se va a pasear por las carreteras del mundo a descubrir cosas y que luego retorna al punto de inicio. En este caso, a mí me funcionó mucho salir para perder el miedo a la complacencia y lograr sentirme libre para desarrollar mis ideas. Allá pude ver gente que desarrolla proyectos sin miedo, sin pensar si gustará o no. Yo merecía darme esa oportunidad.
Yo me fui y preferí esperar porque entendí que los países maduran y que los venezolanos necesitábamos pasar por un proceso
¿Cuál es la cosecha de ese viaje que has hecho estilo road movie?
Dejé el perfeccionismo de lado y no me detuve en que si no estaba preparado no podía comenzar. Por eso escribí. Preparé dos largometrajes que están en proceso de financiamiento. Mi obra Hello Susy me da orgullo, porque está pensada desde esta libertad intelectual. Creo que esa es una de las mejores ganancias que me he traído a Venezuela, gozo de una libertad creativa que me permitirá compartir con mi país.

¿Te planteas retos distintos en este momento de tu vida?
Justamente por esta libertad creativa yo mismo me estoy planteando retos diferentes. Quiero escribir un stand up comedy para ver cómo me va. También explorar como conductor de programas y como director de largometrajes. Hasta ahora he hecho cortos de cine y de videos musicales. Casi nadie ha visto mi faceta como fotógrafo, y tengo una serie maravillosa, que es un homenaje a Carlos Cruz Diez, solo estoy esperando el permiso de la familia del maestro para hacer la muestra.
¿Cómo plantearías tu stand up comedy?
Con el humor pasa igual que como ocurre con el cine, hay muchos géneros y públicos distintos. Sigo a comediantes venezolanos, no tengo inconvenientes con ninguno. Unos me parecen que hacen humor extremo, que yo no haría, pero si tengo que acercarme como ejemplo de un estilo nombraría a Laureano Márquez y a Emilio Lovera, un humor que juegue con mis contradicciones, que se meta menos con la gente, que sea más reflexivo, que se ría con la gente no de la gente.
¿De qué modo crees que España aquietó tu lado informal de venezolano?
Europa tiene un modo de ser muy diferente de América. Europa fue un espejo para darme cuenta de lo valiosa que son nuestras cosas. Siento el alma auténtica del venezolano. Ya no es el venezolano manchado por una opacidad política o cargado de resentimiento. Me encuentro con un venezolano amable, echador de broma y optimista. Ese venezolano está de vuelta.
La obra Hello Susy, escrita, actuada y dirigida por Albi De Abreu, estará presentándose los días 11 y 18 de septiembre y el 1 y 2 de octubre, en el Centro Cultural de Arte Moderno CCAM, en La Castellana.
La pieza es una comedia absurda sobre una Inteligencia Artificial que no entiende el amor y secuestra a su usuario.
Créditos
Entrevistado: Albi De Abreu
Texto: Néstor Luis Llabanero