La nueva versión del filme venezolano El pez que fuma, se ha convertido en uno de los estrenos venezolanos más comentados del año: una propuesta visualmente audaz que, además de resonar en salas, fue elegida por la Academia Venezolana de Cine para representar a Venezuela en la categoría de Mejor Película Iberoamericana de los Premios Goya 2027.

Para Luis Fernández, director del filmel, su versión no es un remake convencional de la primera versión de la película. «No tiene ningún sentido hacer un remake en esa misma línea, porque además yo no crecí en un barrio y nunca fui a un burdel. No me corresponde a mí contar esa historia. Lo que sí me toca y me pertenece es lo que produjo en nosotros la representación de esa historia.». Con esta frase, durante una entrevista exclusiva para Estampas con el periodista Néstor Luis Llabanero, explica que no intenta reproducir la mirada social de Román Chalbaud en 1977, sino construir una nueva lectura a partir de lo que aquella historia provocó en él y en Lazo.
Soy de los que creo que para versionar algo hay que faltarle un poco el respeto al material original, si no, para qué

El cineasta la entiende como una obra personal, atravesada por sus recuerdos, su relación con Mimí Lazo y la experiencia teatral que ambos compartieron bajo la dirección de José Ignacio Cabrujas: «La anécdota de la ficción es la misma, pero haciéndola en el teatro […] reproducimos en la realidad el triángulo pasional de la ficción sin darnos cuenta».
Lea también: Luis Fernández: «No había otra garza posible que Mimí Lazo»
Por esa razón, el filme representa para él un viaje interior más que una operación de nostalgia cinematográfica. «He tratado de concentrarme en hacer de este proyecto algo personal y ha sido un viaje más interno que exterior», declara sobre su debut como director de cine.

Un clásico desde otra mirada
La principal diferencia frente al clásico, que explora las relaciones de poder, deseo, violencia y supervivencia dentro de El Pez que Fuma, la versión de Fernández coloca en primer plano a las mujeres que resisten, negocian y ejercen influencia en un entorno patriarcal. Al sumar el conflicto emocional de los intérpretes que recrean la historia, el filme propone que la ficción no solo se representa: también contamina la vida de quienes la hacen.

Elenco venezolano e hispano
Mimí Lazo lidera el reparto como La Garza y, en la trama situada durante el rodaje, interpreta a Ana, la actriz encargada de asumir ese personaje. El español Fran Berenguer encarna a Jairo, mientras Jorge Reyes interpreta a Dimas; también participan Claudia Rojas, Carlota Sosa, Karina Velásquez, Estelita del Llano, Andrés Lazo y Francis Rueda, entre otros.
Rodada íntegramente en Venezuela, la cinta es una coproducción entre empresas venezolanas y españolas, una alianza que acompaña su aspiración de llevar una historia profundamente local al circuito iberoamericano.
El trabajo logístico e inversionista estuvo respaldado por las casas realizadoras Broadway en Español Films, Eterno Pictures y Divarte Cine, junto a David De Lima, en asociación con Prodetiopia y el Circuito Gran Cine.
Lea también: Naomi Watts conquista el Premio Donostia
Desde 1987, los Premios Goya reconocen la excelencia del cine español y distinguen también a la Mejor Película Iberoamericana. Venezuela ha conseguido varias nominaciones y celebró su primera victoria con Azul y no tan rosa, dirigida por Miguel Ferrari, que obtuvo la estatuilla a la Mejor Película Iberoamericana en 2013.