El legado musical de Dolly Parton no solo vivirá en su propia voz, sino en la de otros intérpretes que han grabado sus temas. Uno de ellos es I Will Always Love You, la balada que se convirtió en un himno universal gracias a Whitney Houston, pero que nació del corazón y la pluma de Parton como una despedida profesional cargada de emoción y respeto.

Una canción de despedida, no de amor romántico
La historia detrás del tema no es la de un romance terminado, como podría sugerir la letra. Parton escribió I Will Always Love You como una despedida para Porter Wagoner, su compañero profesional durante siete años, cuando decidió abandonar The Porter Wagoner Show para iniciar su carrera como solista. La relación comenzó a deteriorarse cuando Parton quiso independizarse, y la cantante encontró en la canción una manera particular de comunicarle a Wagoner que quería marcharse.
Lea también: Dolly Parton: la voz que cambió el country para siempre

Según publica el sitio oficial de Parton, la cantante le presentó el tema a Wagoner y él rompió en llanto al escucharlo. Después aceptó dejarla con la condición agregarla a su álbum Jolene, publicado en 1974. El tema fue lanzado como segundo sencillo y llegó al número uno de las listas country estadounidenses. La canción no desapareció después de aquella primera etapa: Parton volvió a grabarla en 1982 para la película The Best Little Whorehouse in Texas y consiguió nuevamente el número uno en las listas country.

Antes de Houston, otras voces
Elvis Presley tenía previsto grabar una versión de la canción en 1974, pero Parton tomó la decisión de retirarse del acuerdo cuando su representante exigió la mitad de los derechos de composición. Por su parte, Linda Ronstadt grabó su propia versión en 1975 para el álbum Prisoner in Disguise, una interpretación que décadas después tendría una importancia particular en la historia del tema. Esta versión sería la que Kevin Costner usó para presentar la canción a Whitney Houston cuando buscaban el tema central para El Guardaespaldas, ya que la primera opción había sido utilizada en otra película.

Para presentar la canción a Houston, recurrió a la versión de Linda Ronstadt, y el productor David Foster se encargó de convertirla en una balada de pop y soul diseñada para la voz de Houston. Uno de los elementos que marcaron la grabación fue la decisión de comenzar la canción a capela.
Lea también: Yayoi Kusama: los lunares que conquistaron el mundo del arte
Un éxito histórico que honra a su autora
La versión de Whitney Houston se publicó en 1992 como parte de la banda sonora del filme. Permaneció 14 semanas en el número uno del Billboard Hot 100. En los Grammy de 1994, Houston ganó los premios a Grabación del Año y Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina por la canción, mientras que la banda sonora obtuvo el Grammy al Álbum del Año. La banda sonora también se convirtió en un fenómeno comercial: superó los 45 millones de copias vendidas en todo el mundo y permaneció 20 semanas en el primer lugar del Billboard 200. Un triunfo que, sin duda, honra el legado de quien escribió la canción desde el alma.