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INICIO / VIVIR MEJOR / BIENESTAR / Post-temblor: guía para sanar tu cuerpo y retomar la calma
Al permitirnos sentir, respirar y pausar podremos sanar esta experiencia

Post-temblor: guía para sanar tu cuerpo y retomar la calma

Un terremoto no solo arrasa calles y viviendas; también sacude con fuerza la tranquilidad interior de quienes lo viven. Días después del sismo, es normal sentir que el cuerpo sigue en alerta máxima, luchando por recuperar su equilibrio.

A continuación, te explicamos cómo reacciona tu organismo ante este impacto y qué puedes hacer para empezar a sanar.

​Del shock a la realidad: Así reacciona tu organismo

Uno de las sensaciones más frecuentes después de un sismo es el síndrome post-temblor, que se manifiesta a través de la sensación de:

Mareos y desorientación aunque todo esté quieto.

Náuseas: Incluso ganas de vomitar al moverse o levantarse rápido.

Visión borrosa: Dificultad para ver también sentir las manos temblorosas y sudoración.

Dolores: Presión en la cabeza y tensiones en la espalda, el abdomen y el pecho causadas por la ansiedad.

Taquicardia: Generada por el pulso acelerado y la sensación de que el corazón no se calma.

Es natural que los días siguientes al sismo sientas nostalgia

Fatiga y sueño fragmentado

Tras un temblor, el cuerpo acumula tensión física y emocional, lo que se traduce en:

Insomnio: Dificultad para descansar debido a pesadillas vinculadas al terremoto. Es importante tratar de dormir para disminuir el estrés.

Desconcentración: Problemas para tomar decisiones cotidianas y procesos de memoria más lentos

Fatiga: Agotamiento extremo que no desaparece ni con descanso, propio del estrés prolongado.

La mente en alerta: señales emocionales y psicológicas

Muchas personas experimentan después de este fenómeno natural un trastorno por estrés agudo, que puede durar hasta seis meses. Sus principales señales son:

Sensación: Incredulidad o desconexión total frente a las pérdidas o daños.

Flashbacks: Recuerdos intensos, imágenes o pesadillas que vuelven de forma involuntaria.

Angustia anticipatoria: Miedo constante a que ocurra una réplica del sismo.

Cambios bruscos de humor: Irritabilidad, tristeza, miedo sin motivo aparente.

Aislamiento y desesperanza: Muchos evitan hablar del tema o contactar a otras personas por la sensación de culpa y creen que nada vale la pena, pérdida de motivación.

Pasos para recuperar el equilibrio físico y mental 

Sanar no consiste en “olvidar rápido”, sino en procesar lo vivido con apoyo, tiempo y cuidado. Por ello es importante seguir los siguientes pasos: 

Apoyo social y expresión emocional

1. Apoyo social: conversar con familiares o amigos sobre lo ocurrido, sin juzgar y pausadamente, ofrecer compañía y tranquilidad.

2. Permitirse expresar emociones:  escribir lo que sientes, llorar si hace falta; ayuda a drenar las emociones y pensamientos negativos. Recuerda no es necesario “aguantar” todo en silencio.

 Rutinas y actividad física

3. Recuperar la rutina: regresar cuanto antes a horarios de comida, trabajo, estudio y hacer actividades placenteras  que antes gustaban (cocinar, leer, escuchar música), aunque sea en pequeñas dosis. 

4. Ejercicio suave cotidiana: caminar, yoga, pilates, estiramientos, para liberar tensión y reconectar con el cuerpo.

Recuerda que la rutina es una forma de recuperar el control sobre tu día y reconstruir la sensación de seguridad.

Cuidado de la mente y la información.

5. Técnicas de relajación: 5 minutos de respiración profunda, inhalar por la nariz, retener un poco, exhalar muy lento por la boca varias veces, estimula la relajación.

6. Respetar  las horas de sueño: aunque en estos momentos puede ser difícil  mantener la rutina de descanso, es vital para evitar el agotamiento y el estrés. 

7. Ayuno de noticias y videos: es importante evitar bombardearse con imágenes del terremoto, informes repetidos o redes sociales angustiantes. Leer solo lo necesario, en momentos específicos del día, sin hacerlo constante durante la jornada para disminuir la angustia.

Si los síntomas duran más de 3–6 meses o afectan la vida diaria es fundamental acudir a un especialista en salud mental.

Un terremoto puede dejar marcas en el suelo, en las casas y en las personas. Pero también es posible reconstruir, no solo lo que se cayó, sino la tranquilidad interior que parecía perdida. 

 

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