El emprendimiento femenino se ha posicionado como un motor de cambio social que cada día gana más fuerza en el mundo, donde cada vez más mujeres lideran proyectos innovadores que impulsan el crecimiento económico.
Cabe destacar que en el recorrido del camino en su crecimiento empresarial, las mujeres se fortalecen personal e intelectualmente, pero no están exento de obstáculos que, en su mayoría, están arraigados en barreras estructurales y sociales.
Retos que obstaculizan el emprendimiento de las mujeres
Entre las principales barreras que pueden enfrentar es la dificultad para acceder a financiamiento, lo cual obliga a muchos emprendedoras a ser más creativas con sus recursos ya buscar modelos de negocio que requieran menor inversión inicial.

Igualmente, mantener el equilibrio entre el emprendimiento y las responsabilidades familiares, puede ser agotador y por ello es importante que se establezcan límites claros y se cuente con una red de apoyo.
Prejuicios y estereotipos: A pesar del progreso, los estereotipos de género persisten. Muchas mujeres enfrentan el desafío de ser tomadas en serio en industrias dominadas por hombres. A menudo tienen que demostrar su valía y experiencia de manera más rigurosa para ganarse la confianza de inversores, clientes y socios.
Un camino lleno de oportunidades
Durante el desarrollo de estas iniciativas, las mujeres generan sus propios ingresos y toman el control total de sus finanzas, liberándose de la dependencia económica.
Además, ganan confianza, mejoran su autoestima, mejoran su capacidad de tomar decisiones y visión de vida. Esto las posiciona como líderes y referentes en sus comunidades, inspirando a otras a seguir su ejemplo.
También fortalecen su desarrollo profesional y personal mediante la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos sobre la gestión empresarial, la planificación financiera, el marketing digital y la negociación.