El cine vintage venezolano ha alcanzado una victoria cultural. El pez que fuma (1977), de Román Chalbaud, y Domingo de Resurrección (1982), de César Bolívar, fueron restauradas por el programa de preservación fílmica del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía.
De esta manera, el CNAC —institución mixta encargada de la política pública del cine en Venezuela— garantiza el reestreno de los clásicos del país en los espacios académicos y de culto.

En esta decisión de rescate audiovisual ha prevalecido el interés de resguardar la memoria y se ha tomado en cuenta el estado de deterioro de los archivos y el valor de los autores que han marcado una escuela cinematográfica.

La restauración no procura poner las películas bonitas, sino plantear mejoras en la calidad de imagen y sonido de la película respetando la mirada e intención del realizador
El cineasta y productor Román Chamorro, actual presidente del CNAC, proyecta que para final de 2026 se restauren cinco películas patrimoniales. A la lista se suman País Portátil (1979), de Iván Feo y Antonio Llerandi; y Jericó (1991), de Luis Albero Lamata.

Además, como cierre de la fase inicial, el programa de restauración ha incluido el tríptico La propia gente (1981), conformado por los documentales El afinque de Marín, de Jacobo Penzo; Yo hablo a Caracas, de Carlos Azpúrua, y Mayami Nuestro, de Carlos Oteyza.
Aunque solo adelanta cinco títulos, Román Chamorro aclara que 15 largometrajes serán beneficiados con el convenio firmado entre el CANC y Bolívar Films.

Este acuerdo tiene como objetivo la tarea de investigación, recuperación y digitalización cinematográfica. Igualmente, formar a los restauradores del futuro.
Se estima que la misión concluya en el año 2028. No se descarta la renovación de la alianza interinstitucional y ampliarla con organismos internacionales.

El programa de restauración y rescate patrimonial del cine nacional arrancó en 2024 y se materializó durante la gestión de Román Chamorro el 12 de septiembre de 2026, cuando fue exhibido en la Cinemateca Nacional el reestreno digital de El Pez que Fuma.
Las películas restauradas ganan años para que la memoria pueda ser contemplada
Ese día, conmemorativo del fallecimiento de Chalbaud, la sede de la Cinemateca Nacional, presidida por Rosa Raydán, quedó desbordada por los amantes del cine vintage, lo que obligó a una función extra al día siguiente.

Aun así, Chamorro niega para sí la etiqueta de restaurador del cine venezolano, como lo han definido los críticos del séptimo arte del país.
En contraposición, argumenta que antes de su nombramiento frente al CNAC en abril de 2026, el programa estaba concebido en la hoja de ruta de Carlos Azpúrua y Ernesto Villegas, los presidentes que le antecedieron.

El plan de trabajo quedó establecido a partir de una duda generalizada sobre el destino incierto de la obra cinematográfica del director Román Chalbaud.
Para situar el contexto, en Venezuela se había difundido la versión en torno a la reproducción ilegal de las películas del cineasta de origen merideño, que dio pie a que se creara una comisión que buscara una respuesta a ese delito.
Nuestros clásicos deben ser vistos por nuestros estudiantes para aprender de ellos. Toda cinematografía tiene tendencias, escuelas. Así que como elemento formativo la restauración tiene un valor extraordinario

Luego de emprendidas las acciones, se determinó que no existía indicio para creer en la implicación ilegal de terceros. La comisión tuvo otro beneficio. Dejó como resultado una metodología rigurosa que ideó la posibilidad de dar marcha a un programa de restauración cinematográfica.

«Para nosotros en el CNAC es muy importante la conservación, preservación y restauración de nuestro archivo audiovisual», resume Chamorro el objetivo que mueve la institución que preside. «El cine tiene elementos históricos, identitarios, de soberanía y de memoria. Es lo que nos permite saber cómo era nuestra realidad».

Para el CNAC, lo especifica Chamorro, la restauración es una medida de preservación y de cuidado de la memoria histórica. Admite que en el mundo, el cine clásico tiene un campo en materia de reestreno.

Pero pensar en reestrenos y en taquilla no es el norte del CNAC. «Si los herederos de esos autores avanzan en ese sentido, esperamos que sepan reconocer el esfuerzo que se está haciendo y que si algo retorna sirva para restaurar otras películas».
